Memorial a las Víctimas de la Violencia en México

Gaeta Springall Arquitectos
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Con este proyecto, materializamos uno de los problemas más importantes de la sociedad mexicana contemporánea: la violencia. Proponemos un proyecto abierto en el espacio, abierto a la ciudad y a la apropiación por parte de la ciudadanía: un espacio en una total relación de apertura a la ciudad y a sus actores.

De esta manera, el proyecto atiende la doble condición de espacio público memorial. La violencia está sugerida en la propuesta en dos dimensiones: lo inmaterial y lo construido. Por un lado, lo inmaterial se desarrolla en los vacíos creados entre los muros metálicos y los árboles. Estos vacíos evocan la no presencia y la ausencia de las víctimas. Por otro lado, la superficie oxidada o reflejante de los muros nos contiene y nos pierde, nos suma y nos multiplica. A su vez, si entendemos la violencia como la destrucción, la construcción de setenta muros juega como el gran antídoto contra esta violencia. Estos setenta muros metálicos que emergen entre los árboles accionan un juego dual entre naturaleza y arquitectura: bosque de árboles y bosque de muros. En el espacio central, el espacio principal del memorial, hay un espejo de agua de 1,200 metros cuadrados, conformado por una geometría de bordes imprecisos, semicontenido, abierto como es todo el proyecto: una forma inacabada que fusiona materialidades. Es aquí que los muros emergen con más potencia y dramatismo, se producen reflejos en el espejo de agua, y las placas conducen nuestra mirada al cielo y al agua, elementos naturales e infinitos. Los setenta muros de acero se convierten en espejos o lienzos. En ellos el ciudadano podrá verse reflejado y ver el bosque, y también podrá escribir, dibujar y plasmar sus sentimientos.