Casa MA

Cadaval Solà-Morales
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El encargo de la casa viene con la petición expresa de realizar una construcción utilizando piedra como material base. La decisión no responde necesariamente a razones estáticas sino a ser un material de uso común en la zona y a su bajo nivel de mantenimiento y coste por metro construido. Dicha premisa proyectual es recibida como un desafío tanto estructural como tipológico y estático.

La casa MA se sitúa en las afueras de Tepoztlán, pequeño pueblo pintoresco de orígenes prehispánicos, y posterior centro colonial. A unos 60km de la ciudad de Mexico, Tepoztlán se caracteriza por sus días soleados y temperados a lo largo del año, y su naturaleza frondosa. El agua es actor protagonista en temporada de lluvias, momento en que la vegetación demuestra la intensa vitalidad de la naturaleza.

El proyecto de la casa MA es una búsqueda de espacialidad luminosa, amplia y confortable, que se construye de un material a priori duro e incómodo, la piedra. Con vistas a dos cordilleras espectaculares en posiciones enfrentadas, y con vecinos a ambos lados en la dirección opuesta, la casa es un ejercicio volumétrico básico: abrir las vistas y los espacios principales a las montañas, y minimizar las aperturas hacia los lados; y la definición de un patio central y abierto, grieta que marca el acceso a la casa. Sin embargo, esta casa dista mucho de ser una casa patio; Éstas, construyen un patio central alrededor del cual se producen todas las circulaciones, y todas las relaciones. El funcionamiento de la casa MA se desarrolla a través de su perímetro exterior; la casa es una sucesión de espacios con usos diferenciados, que dibuja el límite de un cuadrado regular. A dicha continuidad de circulaciones regulares y perimetrales se superpone una segunda estrategia de sucesión de espacios abiertos y cerrados; los espacios exteriores, esos patios cubiertos, intersectan el volumen diagonalmente y rompen con la rigidez del funcionamiento perimetral.

La casa se dibuja finalmente como la suma de tres pabellones unificados por un misma cubierta, generando dos patios techados; una cubierta continua que se apoya sobre una piedra estructural entendida como textura, como material imponente y rudo que construye el espacio, que dibuja las vistas reforzando la potencia de la naturaleza. La casa es una secuencia de relaciones abiertas y cambiantes con la naturaleza; y siempre, como telón de fondo, las dos grandísimas cordilleras de Tepoztlán.